Desde el punto de vista más científico, las proteínas son consideradas como macromoléculas formadas por la unión de aminoácidos compuestas esencialmente por hidrógeno, oxígeno, carbono y nitrógeno. Dicho de esta manera puede que no te cause mayor interés, pero todo cambia si es que te mencionamos que las proteínas son las encargadas de conformar la mitad del peso de los tejidos de nuestro cuerpo además de estar presentes en todos los procesos biológicos de nuestra anatomía.

Mucha gente relaciona únicamente a las proteínas con el desarrollo y mantenimiento del tejido muscular, si eres de los que pensaban de esa manera tendrás que recordar desde hoy en adelante muchas otras funciones que resultan igualmente importantes para el buen funcionamiento de todos nuestros órganos y diversas partes del cuerpo.

Pero ¿Por qué se insiste tanto? Es que el ser humano necesita de las proteínas pues son necesarios para realizar algunas funciones. Así es, en primer lugar, cumple la función plástica. Esta consiste en reparar el desgaste de los tejidos, en caso de heridas, fracturas, quemaduras, etc. La función reparadora consiste en formar parte de numerosas enzimas, hormonas, anticuerpos las cuales llevan a cabo las reacciones químicas que se desarrollan en el organismo. Además, la función de transporte es esencial ya que contribuye al mantenimiento del equilibrio de los líquidos corporales transportando determinadas sustancias, tales como oxigeno o hierro. Y la función energética se trata de proporcionar las energías necesarias en ausencia o insuficiencia de carbohidratos.

Las proteínas se pueden encontrar en diversidad de alimentos como vegetales, carnes, pescados, huevos, leche, frutas secas, entre otros.