En lo que respecta a la higiene bucal podemos encontrar muchos productos que nos ayudan a mantener un aliento fresco y saludable. Uno de estos productos es el mundialmente conocido hilo dental también llamado seda dental. Básicamente se compone de un conjunto de finos filamentos de nailon o plástico (teflón o polietileno) que se emplea para quitar pequeños trozos de comida y placa dental que quedan atrapados entre los dientes.

Hilo Dental: Finos Filamentos para Higiene Bucal y Sonrisa Perfecta

El hilo dental se introduce en las cavidades que hay entre un diente y otro y se hace recorrer todo el borde, sobre todo en la zona más cercana a la encía. Esta práctica combinada con el cepillado dental puede ayudar a prevenir infecciones en las encías, halitosis (mal aliento) y caries dentales. A veces el hilo dental puede estar protegido con una capa de cera y es que, en el mercado, existen diversos tipos de hilo dental y éstos varían en cuanto a grosor del hilo. Todo dependerá del espacio entre los dientes de la persona.

Los orígenes del hilo dental se remontan los inicios de la vida humana, pues muchos investigadores han encontrado restos de hilo dental en dientes de hombres prehistóricos. Sin embargo en el mundo moderno el dentista Levis Spear Parmly, dentista de Nueva Orleans es reconocido como el inventor oficial del hilo dental como se conoce en la actualidad. Éste aconsejaba a sus pacientes a usar el hilo de seda desde 1815.

Hilo Dental: Finos Filamentos para Higiene Bucal y Sonrisa Perfecta

A pesar de ello no pudo masificarse el uso del hilo dental hasta en 1882 cuando la compañía Codman & Shurtleft comenzó a elaborarlos. Para el 1898 la empresa Johnson & Johnson Corporatión tomó la primera patente para producir el hilo dental.

Es recomendable el cepillado diario de los dientes, el uso del enjuague bucal y el uso del hilo dental. Estas tres prácticas cotidianas no ayudarán a mantener una higiene prudente y una sonrisa perfecta.