
Los tampones suelen tener una forma alargada, siendo formado en gran parte por lo que viene a ser un tubo comprimido en base a material absorbente el cual viene acompañado en la mayoría de casos con un pequeño cordón para jalarlo cuando se desee sacarlo.
La finalidad de su forma es que la mujer pueda insertarlo en la vagina para que así pueda absorber desde dentro todo el flujo sanguíneo, y como bien se mencionó, a través del cordón en su parte inferior se pueda extraerlo cuando ya no se requiera de su uso. Se recomienda siempre tener alguno de estos almacenados ante cualquier emergencia improvista.