La crisis hipertensiva es un cuadro de elevación aguda de la presión arterial, la cual puede tener consecuencias graves si no llega a controlarse inmediatamente pues puede desencadenar daño neurológico, cardiaco o renal. Las crisis hipertensivas se presentan con una presión sistólica mayor o igual a 180mmHg y una presión diastólica de 110mmHg.