Muchas dietas son evaluadas por el nutricionista de acuerdo a cómo reacciona nuestro cuerpo a ciertos alimentos. En el mundo existe un gran porcentaje de personas que son intolerantes a la lactosa, pues ésta les produce trastornos intestinales. Por esta razón deben retirar de su dieta habitual todo tipo de lácteos a pesar que los beneficios para la salud que posee la leche son muy promocionados, por la cantidad de minerales esenciales para nuestro organismo. Sin embargo no es tan malo después de todo. En este post te traemos algunos beneficios de una dieta “sin leche”.

Dieta sin Leche: Dieta sin Productos Lácteos

Para aquellas personas que están enfocados en perder peso o cuidar su salud cardiaca es recomendable una dieta sin leche, pues los productos lácteos derivados de la vaca son ricos en grasas y colesterol. Sin embargo ese cambio que requiere eliminar ciertos componente de la leche suprimiéndolos de nuestra dieta debe ser seguido por un profesional que es quien debe ver la manera de reemplazar el vacío proteínico que deja la leche, con otros alimentos.

Dieta sin Leche: Dieta sin Productos LácteosUnas de las primera alergias que experimentan los pequeños en su dieta alimentaria se debe a la leche; de esta manera una dieta sin leche previene la reacción alérgica en los niños. Solo en estos casos una dieta sin lácteos resulta importante para la seguridad de la salud en los más pequeños. Debe ser reemplazado por nutrientes y fuentes vegetales no-lácteas como la soja.

Otro beneficio de una dieta sin lácteos es el incremento del consumo de frutas y verduras que se incorporan a la dieta. Debido a que se retira los lácteos de la dieta habitual, se tiene que recurrir a otras fuentes alternativas de vitaminas que normalmente ofrece la leche como las vitaminas A y D.

Es muy importante contar con otras fuentes de calcio para fortalecer los huesos. Los vegetales más recomendados son el brócoli y las frutas como naranjas que proveen calcio y todos los frutos secos. La zanahorias son excelente aportantes de vitamina A y los derivados de la soja y el arroz brindan también una cuota de vitaminas y minerales similares a los que encontramos en la leche.