La placenta es un órgano efímero presente en los mamíferos placentarios, órgano fundamental en el embarazo ya que constituye la conexión vital del bebé con la madre. La placenta se forma desde el comienzo del embarazo y le ofrece nutrientes y oxígeno al bebé para vivir y crecer en el útero.

Placenta: Conexión Vital entre el Bebé y la Madre durante el Embarazo

La placenta se desarrolla de las mismas células provenientes del espermatozoide y el óvulo que dieron desarrollo al feto y tiene dos componentes, una porción fetal, el corion frondoso y una porción materna o decidua basal.

La placenta humana, como órgano de relación estrecha entre el feto y su madre, comienza a formarse en la segunda semana, y evoluciona hasta el tercer-cuarto mes, cuando ya está totalmente formada y diferenciada, aunque sufre algunos cambios menores hasta el término del embarazo.

La placenta juega el papel de “pulmón fetal”. La sangre fetal recibe oxígeno por la diferencia de concentración y de presiones entre la circulación fetal y la materna. El nivel de flujo sanguíneo hacia el útero es de unos 500-700 ml por minuto.

A nivel endocrino, la placenta elabora dos tipos de hormonas, las hormonas polipeptídicas y las hormonas esteroideas.

La placenta también se encarga de los desechos del bebé, sobre todo del anhídrido carbónico que hace pasar al torrente sanguíneo materno para eliminarlo. La madre elimina esos desechos a través de los riñones.

La placenta además actúa como filtro encargado de mantener estas sustancias nocivas alejadas del sistema orgánico de su bebé, sin embargo algunas drogas y enfermedades de transmisión sexual pueden atravesarla llegando a afectar al feto, trayendo como consecuencia restricción del crecimiento intrauterino, preeclampsia y abortos espontáneos.

Una vez implantada y bien sujeta en la pared uterina, la placenta no se mueve pero sí puede desplazarse y cambiar de ubicación dentro del útero. Normalmente la placenta está en la cara anterior o posterior del útero, sin interferir o taponar el cuello uterino que es por donde ha de nacer el bebé atravesando el canal del parto.

Como todo órgano, la placenta tiene un proceso biológico: nace, crece y muere. La placenta vive tanto como el embarazo, aproximadamente 40 semanas. Cuando acaba la gestación la placenta es plana y circular y suele medir 1,5-3 centímetros de grosor y de 15-20 centímetros de diámetro y pesa alrededor de 450-550 gramos, sin tener en cuenta el cordón umbilical. El parto no finaliza hasta que la madre no expulsa la placenta. Una vez que la madre ha dado a luz al bebé, la placenta ha cumplido su tarea y es expulsada, si han quedado restos en el interior del útero podrían presentarse complicaciones.

Las complicaciones de la placenta más comunes son: desprendimiento de la placenta, placenta previa o placenta accreta.