Se conoce al GIST como una clase de tumor que es perteneciente a los sarcomas de tejidos blandos, afectando los tejidos conectivos que se encargan de rellenar y conectar otros tejidos, como podrían ser los vasos sanguíneos, los músculos o cualquier otro caso similar. Debido a su presencia en toda parte del cuerpo, son los sarcomas capaces de aparecer en cualquier parte de este mismo.

Después de esta explicación, y yendo más a fondo en lo relacionado a los GIST, estos vienen a ser tumores propios del tejido conectivo del tubo digestivo, por lo cual su presencia puede darse en cualquier parte de este mismo, es decir entre el esófago y el ano, donde unas células especiales que se encargan del movimiento de contracción para que los alimentos avances dentro del cuerpo pueden llegar a ser cancerosas.

El caso de los tumores GIST se presta a que puedan ser llevados a tratamiento para poder intentar curarse de ellos, ello a diferencia de otro tipo de cáncer muy similar conocido como el leiomiosarcoma intestinal, en el cual el daño está en las células musculares del intestino. Hasta hace poco ambos casos de cáncer no eran mayormente diferenciados al respecto, algo que ya se ha comprendido gracias a reconocer la diferencia en ambos casos de orígenes.